Sutilezas

mafalda

Imagina que estás en un colegio público, por contextualizar en un trabajo que me resulta más conocido, y te encuentras ante un compañero. Quizá dos o tres colegas más con los que no mantienes una buena relación, es más, tenéis unas diferencias que podríamos llamar “insalvable”. Tú das más importancia a la lectura, otro a la escritura, aquel al conteo y  el último ni tan siguiera sigue o utiliza los libros de texto. Los cuatro tenemos libertad en el aula, incluso sobre el papel, nuestro trabajo y metodología  se encuentra abalada por cientos, miles e incluso millones de pedagogos y especialistas. Tenemos el derecho, la vocación, la obligación legal y la razón para enseñar cómo nos de la santísima gana. Pero antes de comenzar las clases no somos capaces de ponernos de acuerdo en la programación general. ¿Deberíamos suspender las clases hasta que consigamos lo que queremos? ¿Podemos acosar sin tregua a los padres para que nombren a uno portavoz sobre todos los demás? Sea como sea, es el niño quien sufre el retraso, no es sino el alumno quien padece nuestra falta de sentido común.

Quizá debamos continuar como “claustro en funciones” mientras los padres y sus hijos suspiran por cuatro maestros que piensen más en enseñar y menos en conservar su plaza.

Anuncios

I Can`t Keep Calm, I´m a Teacher

1409643475771-mafalda

 

Cuando sales a la calle y tienes que bajar la mirada antes unos jóvenes a los que doblas la edad para que no se detengan en todos tus detalles y pasados unos segundos se burlen de ellos, es que algo no se ha hecho bien. En ese momento no importan Señor Wert y Señora Cospedal los índices de abandono o absentismo escolar, en el momento en el que un niño o adolescente es repudiado y acosado por sus buenas notas, no importa que todos sus compañeros permanezcan en las aulas hasta los 18 años.

“Hay dos cosas infinitas, el universo y la estupidez humana, y de la primera no estoy seguro”. Citar esta frase y poder atribuírsela a un Premio Nobel como Albert Einstein es considerado absurdo, estúpido y repudiado por una inmensa mayoría del “electorado” de España. Es curioso como con el propio hecho del repudio hacia una cita célebre, se hace más que evidente la realidad de dicha frase.

Perseguir, abandonar, poner trabas tanto institucionales como sociales a todos aquellos que sobresalen de la mediocridad es un mecanismo que el propio estado ha puesto para su propia perpetuación. Un electorado “aborregado” siempre será más fácil de guiar tanto por miedos impuestos como por la voz melodiosa de un solo pastor.

Nos creemos con autoridad moral sobre otras naciones, conocedores y guardianes de una verdad ética y epistemológica universal, cuando muchos de nuestros ciudadanos en edad escolar no tienen el más mínimo objetivo en la vida más allá de su teléfono móvil. Esta falta de verdadera educación no se puede medir en índices de abandono, ni en un cómputo de infinitas reválidas, ni mucho menos en la cantidad de matrículas escolares. Esta realidad se podrá medir dentro de no más de veinte años en las propias calles.

Reducir la educación a un simple número es como pretender ponerse ante un león y que no te coma porque eres más alto. Mientras se sigan ofreciendo modelos de estupidez como buenos y deseables  no podremos alcanzar más, ni como personas ni mucho menos como país.

Sé perfectamente que una educación que merezca llamarse por su nombre en este país es casi un sueño inalcanzable, por eso me limito a pedirles que simplemente cuando hablen de algo que NO TIENEN y que NO SABEN COMO FUNCIONA, al menos dejen de llamarla “pública” y de “calidad”. Ante todo, por dejar de mentir en algún momento.

 

Capítulo 2 .- Nada hay más peligroso

Aquí esta el segundo capítulo. Se ha hecho esperar porque han surgido nuevos proyectos y quería que tuviese exactamente la formal que tiene.

Lo interesante comienza aquí…Ya tenemos un personaje principal (Daniel) analista de alto nivel para un organismo de espionaje; el enigmático Stephen, un alto funcionario; Donald, el jefe del protagonista y todo un elenco abierto de compañeros entre ellos la IA Natsu.

El proyecto está abierto a sugerencias sobre los personajes, futuras tramas y todo aquello que con los comentarios se quiera proponer. Tal y como prometí, los deseos del lector expresados en forma de comentario serán tenidos directamente en cuenta para el siguiente capítulo, de modo que afectarán a toda la historia en conjunto. Esto quiere decir que todo puede pasar…

Disfrutad…sinceramente creo que la historia deja mucho a vuestra imaginación y sobretodo a vuestro deseo de más.

092914-nsa-100451537-primary.idge

Frío, no podía pensar en otra cosa en aquel momento. En el momento que abandoné el café y recorrí los escasos quinientos metros que me separaban de la oficina me descubrí completamente vacío y congelado. Una conversación con Stephen tenía el poder de convertir al más preparado de los hombres en un niño llorón y asustadizo.

Aunque conmigo siempre se había mostrado respetuoso y protector, no convenía olvidar el puesto que ostentaba y el inmenso poder y entramado que se entretejía a su alrededor. La verdad es que para ser un hombre en cuya nómina aparecía como Director de Sucursal Bancaría de categoría 2, podría decirse que sus decisiones afectaba a millones de personas; tanto en Estados Unidos como en cualquier parte del planeta.

Amigos de mi padre, no se puede decir mucho más porque no sé mucho más que decir.

Paso a paso, con el aire convirtiéndose en vaho con cada respiración repasé mentalmente la conversación. Cuando uno trabaja en mi puesto aprende a ver más allá de las simples expresiones faciales, reconociendo los sentimientos y verdades que pueden ocultar. En mi entrenamiento y ante todo en mi día a día laboral, he descubierto el inmenso poder que ocultar algunas palabras, tanto las que se dicen como las que se intuyen.

Tuve un caso cuando acababa de comenzar en el que rastreé a los mayores traficantes de estupefacientes y drogas de diseño que habían comenzado a operar en el sur de Texas. La moda de Breaking Bad había comenzado a causar muertes por el consumo de sustancias de baja calidad y la proliferación de pequeños laboratorios. Una organización que se autodenomino “Vexcom” empezó a reunir a los pequeños químicos y les dio un objetivo, así como grandes sumas de dinero.

El soplo saltó con varios emails y fotografías en las redes sociales. Ninguna de ella constituían un delito, pero aquello llegó a mis inexpertas manos. Se me encargó conseguir todo lo posible de los 2 cabecillas, tenía que averiguar me dijeron “lo que desayunan los martes y comen los domingos”. Un vulgar eufemismo con el que me salté todas sus libertades constitucionales, las de sus familiares, amigos y en aquel momento sus empleados.

En dos semanas tenía un dossier con mensajes de sus Smartphone, fotografías que había realizado de manera remota con sus propios teléfonos cada vez que los encendían, imágenes por satélite, conversaciones robadas a trabes de sus múltiples aparatos electrónicos, sus reprobables historiales de internet y un perfil psicológico que asustaría a un ama de casa del medio oeste.

Las pruebas se extendieron a varios estados y tocaron a varios agentes de policía y lo más preocupante, a un alcalde. Estos funcionarios hicieron la vista gorda más de una vez, pero no fueron conscientes que no se debe ingresar el dinero en cuentas del extranjero por internet, porque al dinero no podremos llegar, pero a la confirmación del envío sí.

La DEA se hizo cargo y nunca supe que había ocurrido. Los códigos facilitados me fueron retirados y ni tan siquiera me preocupé por ver en televisión a las operaciones policiales que tuvieron lugar varios meses después de mi trabajo. Lo que hice en mi tiempo libre fue actualizar varios blogs que poseo con distintos nombres y personalidades para alertar a la sociedad sobre los riesgos de las drogas de fabricación casera.

Aunque no lo parezca dentro de los 5 dominios que actualizo habitualmente, uno de ellos está entre los 100 más visitados de la nación. En él trato temas absurdos e irrelevantes sobre moda, el mundo musical y las últimas tendencias pseudoculturales. A los adolescentes les encanta y a mí me permite el acceso a toda su información personal. No son conscientes de que al dejar un comentario lo hacen con una I.P fija y una cuenta de correo electrónico.

Esta información es muy utilizada por los criminales y también por los publicistas. En mi caso se trata simplemente de una llamada Deformación Profesional que me facilita los chequeos y seguimientos nacionales durante mi jornada laboral.

Entré en la inmensa mole de hormigón que formaba el supuesto banco y me deslicé a la izquierda. Un guardia de seguridad me reconoció y levantó la mano para saludarme. Aquel hombre representaba un claro ejemplo de aburrimiento en el trabajo. Una de las tareas que realizábamos de manera periódica y no consumía demasiado tiempo era repasar la vida en la red de los empleados externos.

Michael creo que se llamaba el vigilante, era un hombre de firmes convicciones religiosas que descargaba películas en torrent desde el trabajo para ponérselas a sus hijos. Su mujer tenía un pequeño negocio de catering que gracias a una ayudita de mi parte había mejorado su posicionamiento web y se encontraba en alza. Sus hijos de 7 y 11 años jugaban con bastante destreza al Call of Duty todas las noches. Nada fuera de lo común, un trabajador, no un espía.

El ascensor descendió veinte pisos en apenas medio minuto. Al abrir encontré mi oficina tal y como la había dejado. A veces la psicología humana se revela en lo más común. Mi mente estaba procesando información y había sufrido un encuentro desconcertante con Stephen, pero el resto de la realidad permanecía inalterada. Mi paranoia personal me obligaba a guardar imágenes exactas de las cosas para compararlas una y otra vez. Mis compañeros repartidos en sus puestos se diseminaban en formación. Rose y Mindei habían regresado ya de su descanso pero Peter no estaba en su posición.

El departamento donde trabajo tiene una forma ovalada de unos veinticinco metros de diámetro en su parte estrecha y treinta y cinco en la más ancha. Los puestos de los analistas junior están en la parte central de la sala. Pantallas de ordenador y un constante clic son separados por muebles prefabricados pero de mediana altura que permiten la contemplación de todas y cada una de las pantallas. No hay privacidad para los que invaden la privacidad.

En la zona perimetral se encuentras los doce despachos para los doce analistas sénior o “hackers del gobierno”. El mío es el último de la izquierda, justo al lado de la gran pantalla de seguimientos y en la parte más alejada del ascensor.

Sobre nosotros se encuentra una segunda planta con una sala de reunión de gran tamaña que ocupa toda el ala derecha y cabinas de grabación alternadas por los enormes servidores y todo el software y hardware necesario. Esta tecnología que se renueva de manera constante convierte mi pequeña oficina en toda una fortaleza digital, nadie puede entrar, y lo sé porque yo mismo lo intenté desde mi casa. Suelo ser realista y conservo un grado de humildad que me permite aprender de los que son mejores que yo, digo esto solo para certificar que si yo no pude entrar es que sencillamente es imposible.

Crucé la sala a una velocidad normal pero contemplando todo lo que hacían mis compañeros. No detecté ninguna conducta inusual por lo que no me preocupé. Al entrar en mi despacho las tiras que siempre coloco en la puerta permanecían en su lugar. Este pequeño turco se lo debo a mi padre, quien siempre colocaba pequeñas porciones de celo en la puerta, justo en la zona pegada a las bisagras. De este modo si alguien entra en la habitación rompe las tiras. No es el más eficaz de los métodos ya que si alguien lo conoce puede remplazarlas, pero creo que si alguien llega a ese nivel con mi persona, ya sabrá muchas de las cosas que oculto.

Mi cubículo de unos quince metros cuadrados estaba compuesto por una gran mesa de escritorio en la parte derecha. Detrás de mí tengo una gran librería poblada de multitud de ejemplares, libros de fantasía, ciencia ficción, novela histórica, procesamiento de la información, autoayuda… No tengo preferencia para la lectura, simplemente elijo el título dependiendo de mi estado de ánimo y mis necesidades de evasión.

La mesa soporta el peso de cinco pantallas de alta definición y dos carísimos equipos informáticos. Dos teclados, un ratón y un trakpad me ayudan en mi vida de multitareas. Frente a mi puedo ver un confortable sillón de cuero de dos plazas que rodea una pequeña mesita y un asiento orejero, todo ellos iluminado por una lámpara de pié.

Toda la pared de mi izquierda la forma una cristalera, mientras que a mi derecha tengo colocados un bonsái que empieza marchitarse, otra péquela estantería con libros, una impresora y muchas fotos. Lo curioso es que más allá de un poster de La Guerra de las Galaxias y otro de Matrix, todas las fotografías son falsas. No tengo amigos y si los tuviera no me durarían muchos o no tendrían sentido para mí, pues los conocería más allá de lo que quieren enseñar y esas relaciones están condenadas al fracaso. Por esta razón tengo fotos donde aparezco yo (gracias photoshop) con multitud de personas. Algunos son antiguos compañeros de universidad que desprevenidos e ilusos cuelgan sus vidas en Facebook, otros simples desconocidos en paisajes que me resultaron agradables.

Me quité el abrigo, la bufanda y las zapatillas. Esta manía me acompañaba desde que era pequeño, para concentrarme al máximo siempre tengo que tener los pies liberados. Tengo en el despacho una constantemente renovable colección de zapatillas de hogar, las formas y la comodidad son fundamentales, por un lado tienes que ser confortables y dejar completa movilidad a los dedos del pié; por otra parte me fascinan las zapatillas con forma de cocodrilo, Homer Simpson, Darth Vader y esas cosas. Mentiría si no dijera que tuve que solicitar el permiso a mi jefe, quien solo accedió tras ver mi forma de trabajar y hacerme prometer que cuando llegase una inspección escondería rápidamente aquello y me colocaría los zapatos negros de rigor.

  • Ya he vuelto Natsu – dije en voz alta.
  • ¿Qué tal la comida Señor? ¿Ha resultado provechoso su encuentro con el Señor Stephen? – la voz de textura madura, tonalidad media y ligero toque nasal de Natsu era un autentico logro personal.

Tengo que decir que aquella inteligencia artificial era mi compañero. En mi primer año de universidad había comenzado a crear aquella maravilla que mejoraba de manera constante. Le implanté la personalidad y le puse en nombre de mi personaje de Manga preferido, Natsu el mago dragón de Fairy Tail.

Tras mucho tiempo y una programación creativa, la Inteligencia Artificial me era de una enorme ayuda. Por un lado chequeaba regiones de internet en las que yo necesitaría mucho tiempo para entrar, a la vez podía actualizar y responder en mis blogs mientras guardaba la información importante, me proveía de actualizaciones permanentes sobre alertas de seguridad y palabras clave. Pero su logro más importante fueron las claves personales de algunos escritores y guionistas famosos. De este modo puedo guardar en secreto los finales que darían un vuelco en el corazón de algún que otro friki.

  • Natsu protocolo 2, rastréame todo lo que se relacione con alguien llamado “Espectro”, pon también en los parámetros “Specter” y “Spectrum”, dame equivalencias del nombre en otros idiomas y en escrituras simbólicas.

En dos segundos tres de mis pantallas se poblaron de información. Las otras dos las había dejado para mi trabajo habitual del último mes. Por alguna razón me habían puesto a desentrañar y destrozar todas las páginas, cubiertas e descubiertas del Estado Islámico. Este trabajo era sencillo, pues con unos troyanos clásicos entramos en el servidor remoto y contralamos la página. Desde ahí descubrimos a placer toda la información de quien la lleva, sobre todo si tiene micrófono y cámara.

  • La equivalencia es de 49 millones de archivos en dos capas de internet y 140 millones en otras tres – Natsu puso el tono, “Especifícame un poco Daniel que pareces nuevo”.
  • Introduce en la restricción parámetros de confidencialidad, evita las referencias a las novelas y libros de texto.
  • 30 millones de equivalencias en todos los rangos.
  • Evita el internet visible y céntrate en el código – hice una pausa – Dame un minuto.

Una alarma había saltado en mi otro terminal, se estaba subiendo un nuevo video del IS en aquel momento. El protocolo dictaba que llamase a mi superior y le enviase la información, en menos de un minuto se debía decidir la línea de acción.

  • Natsu pongo con Donald por línea de seguridad 1
  • Pantalla principal, llamando – Las operaciones de rastreo seguían mientras por el monitor central aparecía mi encargado.
  • ¿Qué ocurre Daniel? – Donald me conocía lo suficientemente bien para saber que los avisos nunca son por cosas menores, por ello su tono fue apremiante. Mi jefe era un buen hombre, un gran líder, pero el volumen de trabajo al que nos enfrentamos y los rincones del mundo que podemos ver consumen al cualquiera. Si a todo ello se sumas un paquete de tabaco al día puedes imaginar el hombre de pelo blanco, extrema delgadez y ojeras perpetuas que tenía ante mí.
  • Nuevo video de IS entrando en – hice una pausa para comprobar – Cuatro páginas propias y 10 servidores de noticias.
  • ¿Tiempo estimado para completar subida?
  • Puedo retrasárselo hasta veinte minutos, duración diez minutos y treinta segundos. Si extrapolamos la duración y lo que ya sabemos, es posible que sea otra ejecución.
  • Recibido – Donald se masajeó el puente de la nariz- Contactaré con usted, mientras tanto retrase la subida.
  • Por supuesto Señor.

Con unos rápidos comandos que ya había realizado en forma de Macros retrasé la velocidad de subida, coloqué varias alertas de virus que saltarían al intentar abrir el video y llegué incluso a apagar un servidor, pero el IS es muy hábil y tenía aquello previsto. Tuve una especie de corazonada, inspiración o es que me topé con un libro de Tom Clancy al girar en mi silla.

  • Natsu, reduce la búsqueda del Espectro en conspiraciones, ocultismo, fenómenos paranormales y – puestos a divagar – extraterrestres.

Donald apareció de nuevo, un cigarro recién encendido se encontraba en sus labios.

  • Daniel, Inteligencia afirma que es la ejecución de un Norteamericano ¿Puede confirmarlo?
  • ¿Señor?- aquello me sorprendió, el IS nunca había llegado tan lejos. Dudé que su organización quisiera enfrentarse de aquella manera contra el país más poderoso del mundo.
  • Hágalo – no elevó la voz ni cambió su expresión por lo que supe que hablaba completamente en serio.

Siguiendo sus instrucciones abrí parte del archivo, hice que ambos pudiésemos verlo a la vez. Lo que había ante mí era precisamente aquello que Donald sospechó o le hicieron sospechar, el primer americano ejecutado públicamente por una rama islamista radical. El conjunto estaba embellecido con música, amén de otros adornos visuales pero nada sofisticados.

  • Ordenes Señor- Donald sabía tan bien como yo que podía destruir ese video hasta su misma fuente, mientras mandaba un mensaje que aparecería en la pantalla de quien lo estaba subiendo y si me daban tiempo en el Smartphone de media Libia.
  • Déjelo – Dio una profunda calada a su cigarro – los de arriba dicen que los dejemos.
  • Pero Señor, no sabemos si el video es grabado o en directo, y de ser en directo podríamos detener la ejecución al quitar el objetivo de propagandístico.
  • Usted lo sabe, yo lo sé, ellos lo saben pero la sociedad norteamericana y la población mundial tienen que saber.

La pantalla derecha zumbó dejando claro que Natsu desaprobaba aquel método. Soy un soldado, no uno que dispare pero si uno que debe obedecer a sus superiores comprenda o no las órdenes.

  • Recibido Señor, levanto los procedimientos y borro mis huellas.
  • Antes Daniel, queremos que retrasmita el archivo a las principales agencias de habla inglesa, castellana y china. Que el mundo lo vea.
  • Les hacemos el trabajo Donald – Era la primera vez que contradecía así a mi jefe pero la presión del día y la injusticia de la situación me hicieron hablar antes de pensar.
  • Cuidado Daniel – La voz se congeló en su boca – no olvidé su puesto. Muchos matarían por dar con usted y otros muchos le matarían por lo que sabe.
  • Nada hay más peligroso – aquello era prácticamente el lema de mi departamento, nada hay más peligroso, ni las armas, ni las bombas, ni un ejército completo. El conocimiento es verdadero poder.
  • Nada hay más peligroso Daniel. Ahora cumpla sus órdenes.

Domingueros del espacio

The-UFO--110432

 

 

Era una de esas tardes plomizas, un momento de la semana en el que lo único que apetece a cualquier español que se precie es meterse bajo una manta en la seguridad que le ofrece su hogar. Para más detalles baste decir que lloviznaba, la temperatura no había subido de seis grados en todo el día y sobretodo, era un domingo a las cuatro de la tarde.

 

El primero que vio lo ocurrido fue Bob Esponja. Tras los sucesos de aquel día, el personaje de ficción se haría todavía más famoso deambulando por cientos de platós en televisión.

 

La puerta del Sol se encontraba inusitadamente vacía para ser un domingo, pero muy comprensible tendiendo en cuenta las circunstancias. Una línea constante de coches se detuvo con la primera explosión, pero sería diez segundos después cuando el primer policía que patrullaba miró al cielo, justo al lugar al que señalaba un hombre disfrazado.

 

Un platillo volante de extrañas dimensiones descendía a velocidad constante con el famoso Oso y Madroño como objetivo. El mundo pareció detenerse durante varios segundos. Después fue el caos, hombre y mujeres que corrían hacia ninguna parte, llamadas de teléfono, fotografías, videos y miles de curiosos que parecían salir de la nada.

 

El aterrizaje fue suave y lento, pues la inteligencia que gobernaba la nave tuvo que esperar a que la gente le dejara un pequeño sitio. Como por instinto los agentes comenzaron a cercarlo todo, levantando vallas e impartiendo órdenes. Las líneas de teléfono echaron humo aquella tarde y los días siguientes. Quién iba a decirle a los marcianos que todas las autoridades del país se pelearían por su pequeña excursión. Y es que un partido alabó el descubrimiento y la visita extraterrestre en España como un síntoma de que la crisis había pasado y sus medidas merecían el reconocimiento intergaláctico. Otros decían que si las medidas hubieran sido distintas los marcianos habrían llegado antes y los últimos dijeron que si los marcianos se habían marchado era porque la casta los amedrentó.

 

Pero la realidad fue bien distinta, y es que cuando los tres extraterrestres abrieron las compuertas y salieron al exterior lo primero que recibieron fue una multa por estacionar en la plaza pública, seguido de una disculpa de la autoridad competente por no poder recibirlos en persona, al estar en su habitual paella de los domingos. Todo ello aderezado con fotografías, luces que les cegaban y un preocupante número de armas apuntándoles.

 

El líder de la expedición, todos le llamaron así por ser el más alto y fuerte de los demás ordenó a sus compañeros que embarcaran, con la clara intención de salir lo más rápido posible de aquella casa de locos. Con un último vistazo a la plaza cada vez más abarrotada, llena de luces, de gritos y de armas, el simpático guiri de las estrellas anotó en su cuaderno de viaje que desde aquel momento no volverían a tomar contacto con aquella especia pseudointeligente, brillante y completamente autodestructiva.

 

Mientras el platillo volante, que era más bien de forma rectangular, como una caja de zapatos viejos, se alejaba de la tierra, el más joven de los marcianos se retiró a su camarote. Tumbado en lo que nosotros llamaríamos cama, el pequeño de los exploradores decidió borrar todas sus películas de la tierra, empezando por la que les había llevado a iniciar aquella loca misión. Siendo de otro planeta es normal que los marciano no estuvieran acostumbrados a comprender que la realidad siempre supera y llena de astillas a la ficción. Las consecuencias fueron un adolescente marciano con sus expectativas rotas un historial de videos sin ET.

 

Su padre, al que todos llamaron jefe lo tenía claro, y demostró que no somos tan distintos cuando girándose le dijo a su mujer. No volvemos a dejar que el chiquillo decida los domingos, para un día que tengo libre…

 

Capítulo 1: Desaparecidos

Con este post me gustaría iniciar una nueva manera de interactuar con vosotros. En un periodo de una a dos semanas iré colgando una historia completa. Aunque la concordancia y sentido interno, así como los desenlaces y la mayoría de personajes ya están pensados y creados, una gran parte de la historia dependerá de los lectores. Los fines de semana, comenzaré la redacción final que será subida el lunes. Hasta entonces cualquier comentario o deseo que sea dejado en los comentarios tendrá cabida en el desarrollo conjunto de la historia. 

Espero que todos disfrutemos con esta experiencia y creedme cuando digo que las sorpresas que nos aguardan son muchas. Un saludo.

Desaparecidos I

  • ¿Cuántos?- Por su expresión indescifrable supe que al fin me había tomado en serio.
  • Es imposible dar un número exacto, ya sabes que en mi trabajo…
  • Conozco tu trabajo lo suficientemente bien, para saber que una cafetería abarrotada no es el mejor lugar para comentarlo – ahora las arrugas que enarcaban sus ojos eran más pronunciadas.
  • Vamos Stephen, sabes que trabajo en un banco – hice un movimiento con la mano derecha para quitarle importancia.
  • Y tú sabes por tu padre, que no tengo sentido del humor – Con rapidez profesional contempló todo el local, archivando las caras y gestos de todos los presentes.
  • Mi padre está muerto – fijé mis ojos sobre el azul de los suyos – un accidente de coche – suspiré como el huérfano que era.

Aquella mañana me había levantado con un remordimiento que me había perseguido durante la noche. Durante las últimas semanas había escuchado cientos de conversaciones, y leído miles de correos rutinarios. El trabajo mas cómodo y complicado del mundo consistía en buscar lo extraordinario, dentro de la más absoluta cotidianeidad. Utilizaba muchos de los recursos que aprendí en la universidad, otros propios de mi oficina, y unos cuantos trucos y algoritmos que yo mismo había diseñado. Como suele decirse, dale un trabajo difícil a una persona perezosa y descubrirá la manera de hacerlo en la mitad de tiempo.

De todos los términos que introduzco a diario para rastrear y seguir las posibles amenazas sobre mi país, sería uno el que finalmente daría un resultado, sino esperanzador, al menos reconocible. A diario utilizo complicados sistemas de rastreo y búsqueda que los genios de la CNA y del MTI requisan de los doctorados universitarios. Tengo tres pantallas abiertas simultáneamente, y gracias a mi entrenamiento, puedo escuchar una conversación mientras repaso imágenes y leo conversaciones. El email ha dejado paso a una vasta información por mensajería instantánea y aplicaciones de comunicación, que son mucho más fáciles de desencriptar y rastrear.

Pero lo más extraño pasó hace unos diez días, cuando buscaba la aguja en el pajar de agujas. Una serie de correos electrónicos enviados y recibidos por un catedrático de Massachusetts hicieron saltar mis alarmas. Como bien decía mi instructor de nombre en clave “John”, las máquinas rastrean, pero tu olfato e instinto encuentran. A diario tengo que analizar y evaluar riesgos en miles de “encuentros potencialmente peligrosos”. Tal vez fue lo extraño, o lo condenadamente común de los correos lo que me llevó a concentrarme en aquellas conversaciones.

Por lo general trataban sobre un profesor universitario de Historia que recibía preguntas de un remitente anónimo. Cuando utilicé los nuevos softwares de reconocimiento, búsqueda y desencriptado me encontré con algo más complejo. Las llamadas telefónicas que recibió procedían de una voz digitalizada que se hacía llamar “espectro”. También mantuvieron unas largas conversaciones por mensajería. Encontré una cuenta común de Dropbox que me llevó a la siguiente pista importante.

En la carpeta para almacenar información online encontré 142 profesores universitarios de Historia, Biología y Geografía, que mantenían una relación “profesional” con el llamado “espectro”. Intenté rastrear la I.P del llamado espectro, e incluso solicité ayuda a mis compañeros para descifrar la posible amenaza que pudieran esconder las conversaciones, pero tras una semana de investigación, no descubrieron nada y tuvieron que dejarlo.

  • ¿Y qué conclusión has sacado de tus investigaciones Daniel?- Stephen estaba sentado frente a mí y volvía a mirarme fijamente.
  • Una desaparición es habitual, puede que un marido o una mujer se escapen durante unos días, o simplemente abandonen a sus familias, pasa a todas horas – intentaba analizar de manera profesional la situación.
  • ¿Pero?- con las manos me instó a continuar.
  • Está demostrado que al día desaparecen cerca de 200 personas en Estados Unidos, incluso los profesores universitarios – Bebí mi café pero mantuve la mirada fija en mis manos. Estaba temblando. – Lo extraño es que hayan desaparecido todos los especialistas mundiales sobre una materia.
  • ¿Has hablado con Donald de esto? – Donald era mi jefe y un antiguo colaborador de mi padre.
  • Sabes que a Donald no le interesan los profesores de historia, además, en la evaluación de riesgos potenciales no tiene cabida.
  • ¿Entonces por qué te preocupas? – Con el aire paternalista que había demostrado siempre, Stephen intentó calmarme mientras disimulaba perfectamente y comía su tarta de queso. – Prueba la tarta, está buenísima.
  • Stephen por favor, sé que no llevo mucho trabajando en la compañía, pero algo no cuadra – tal vez lo dije demasiado alto, pues varios clientes se volvieron hacia nuestra mesa.
  • No te preocupes hijo, los informes negativos de cuentas son algo muy común – Lo dijo tan fuerte que la atención sobre nosotros desapareció – Joder Daniel, trabajas en el Lincoln State Bank de Milwaukee, no lo olvides. Eres asesor financiero y no hablas de tu trabajo fuera de casa.

Mi casa está en las inmediaciones del Doctors Park de Milwaukee. Con mi sueldo no podría tener semejante mansión, pero con la indemnización que recibí tras el fallecimiento de mi padre, pude permitírmelo. Sé que muchos de mis compañeros son unos obsesos del trabajo y malviven en pequeños apartamentos, pero yo siempre he preferido un hogar amplio y confortable. Desde mi habitación puedo contemplar lo precioso que está el parque en invierno, y el brillo del Lake Michigan durante el verano. Otra de las ventajas es que vivo a veinte minutos andando de mi oficina.

El Lincoln State Bank es uno de los bancos más importantes del estado de Michigan. Con un edificio de veinte plantas, cafetería, oficinas y un sótano muy peculiar. Nadie que contemple su fachada a primera hora verá nada fuera de lo común. Jóvenes y no tan jóvenes entramos con nuestro traje y maletín, para comenzar la jornada laboral, pero todo es una tapadera. El banco es una empresa estatal que funciona con dos vertientes, por un lado está la parte del propio banco, mientras que en el sótano y las tres últimas plantas se encuentra una sección de la NSA.

Gracias a la influencia de Stephen y su estrecha amistad con mi padre, vino a reclutarme hace dos años, cuando estaba acabando mis estudios en el MTI. No me pareció nada fuera de lo común, pues son muchos los cazatalentos que recibe a diario el Instituto Tecnológico de Massachusetts. Pero mi visitante traía varias noticias.

Para empezar me invitó a un café y me dijo que conocía a mi padre. Durante media hora habló de las magníficas virtudes que le adornaban y su absoluta entrega por el bien de la nación. Cuando mi pecho se estaba hinchando de orgullo soltó la bomba. Mi padre había muerto en una misión y él era su compañero. Por algún tipo de pacto entre caballeros le hizo jurar que cuidaría de mí. Así fue como conocí a mi padrino, encontré trabajo y perdí a un padre, todo en la misma mañana. Hay días en los que es mejor no levantarse.

  • Tu padre también se dejaba llevar por las corazonadas Daniel, y no siempre eran correctas – Stephen mantenía su perfecta postura marcial y corte refinado mientras hablaba. El papel de banquero ricachón le pegaba mucho mejor que a mí. Yo siempre he tenido un pelo enmarañado, miopía y una leve curva en la espalda. – ¿Quieres acabar como él?
  • ¿Te refieres a ser una estrella en un muro, un recuerdo de entrega, pero sin dejar que nadie sepa realmente lo que hizo? – Me mordí la lengua para no continuar – Mira Stephen, todos insistís en que mi padre fue un héroe, pero nadie conoce sus victorias, sus logros o las veces que les salvó la vida.
  • Créeme, nos salvó a todos más de una vez – Una nube de recuerdos se agolpó en sus ojos.

Mi herencia y mi familia me acompañaron durante los primeros meses de trabajo. No puedo evitar llevar mi apellido y el nombre de mi padre, así como el color azulado de sus ojos y esa expresión de añoranza tierna. No tuve problemas para hacer amigos, pero tampoco para ganarme enemigos. Desde el primer día de instrucción, muchos cadetes como yo, e instructores me pusieron el listón muy alto. Tuve que luchar contra la sombra de un muerto y las expectativas que generaba el apellido Black.

Si algo aprendí de los días en que mi padre estaba en casa, es a guardar secretos, así como las mejores bazas para el final de la partida. Nunca revelé mi autentica capacidad hasta que fue demasiado tarde para mis compañeros. En mi informe, que logré tras piratear nuestro propio sistema, descubrí que soy imprevisible y con una gran tendencia al narcisismo. Pero si eres el mejor en tu clase o en tu trabajo, no es malo saberlo. El error radica en hacérselo saber a los demás.

Paso interminables horas rastreando y sondeando la amarga realidad de nuestra sociedad, y nunca he descubierto una amenaza real. Cuando me gradué y seis meses más tarde terminé el entrenamiento específico, me prometieron un ascenso si pasaba cuatro años en mi cubículo. Yo me propuse conseguirlo en la mitad de tiempo y ese plazo estaba expirando. Trabajo más horas que los demás, pero solo genero rencor y envidia, mi jefe tiene una visión de nuestro cometido demasiado encorsetada en reglas y estamentos impuestos por otros. Estas últimas semanas creo haber descubierto algo realmente importante y no puedo comunicarlo a nadie salvo a Stephen. El antiguo compañero de mi padre que ha sido mi protector y guía desde hace ya dos largos años.

He quedado con él para almorzar en el Bar Louie, una pequeña cafetería en North Water Street, muy cerca del banco. Espero que al menos él pueda ayudarme, o al menos darme un consejo útil. Al contrario de lo que pueda parecer, una agencia de inteligencia tiene un grave problema a la hora de trabajar, los plazos. A diario nos enfrentamos a plazos extremadamente cortos, normas rígidas y evaluaciones de riesgo y psicológicas que no hacen sino ralentizarnos. Pero yo tengo a Stephen, él es un auténtico pez gordo dentro de la agencia.

  • Prométeme que leerás mi informe, solo te pido eso – mi hora para el almuerzo hacía tiempo que había terminado y tenía que volver al trabajo – Por favor Stephen.
  • Historiadores desaparecidos, un contacto imposible de detectar que se hace llamar Espectro – Stephen enumeraba mis conclusiones cavilando en voz alta- ¿Las familias han denunciado las desapariciones?
  • ¿Tú qué crees?
  • Lo haré Daniel, pero tienes que prometerme que lo dejarás correr. Al menos de momento – con su mano derecha cogió el informe y lo guardó rápidamente en su maletín.
  • Gracias Stephen – le dediqué mi mejor sonrisa – voy a organizar una cena de navidad en casa ¿Te gustaría venir?
  • Eso no se duda – Con un apretón de manos nos despedimos. Por supuesto volví al trabajo y seguí rastreando en toda la red al llamado “espectro”

Disturbios

La luz se había marchado para no volver hacía ya tres noches, desde aquel día no pude dormir bien. Lo peor son los gritos desde la calle y la incertidumbre de no saber qué está pasando exactamente.

Lo primero en caer fue el suministro de comida y de agua, después desapareció la televisión y al final se apagó incluso la radio, ahora estoy solo.

Puedo ver algunas de esas cosas por la calle si me asomo por la ventana, pero no tengo el valor suficiente para enfrentarme a la visión. Dios, pueden ser muchos, por los gritos continuos y el horrible hedor tal vez haya cientos, sino más.

¿Cómo empezó todo?, no tengo la más remota idea, lo que sí puedo contar es como llegó a mi barrio. Al principio no eran más que cuentos de brujas sobre unos seres que se arrastraban sobre sí mismo y atacaban a todo el mundo, unos engendros que llegaban a tu ciudad y la contaminaban en cuestión de horas.

Yo no me lo pude creer, siempre he sido alguien que se basa en la ciencia, y para mí, la idea de seres sin cerebro que vagan sin rumbo por la calle me resultaba cómica. Ojala me hubiera equivocado. Ahora estoy encerrado en casa, sin luz ni agua, con muy poca comida y menos sueño.

Tengo que salir de aquí como sea, pero ¿Dónde iré que no me puedan encontrar?, las últimas noticias de la radio eran que estaban por todo el país, se habían concentrado en Madrid y Barcelona, en Valencia y el País Vasco. Tal vez si llegara al mar podría salir del país y buscar refugio.

Me pierdo entre planes fantásticos, cuando la realidad es demasiado cruel y no puedo salir de la casa. Tengo la puerta principal atrancada con todos los muebles disponibles, pero algunas tardes los puedo escuchar detrás de ella, algunas veces la golpean, otras gritan reclamando mi sangre. No puedo más.

La televisión acaba de volver, estoy viendo las noticias donde una presentadora con enormes ojeras vuelve a mostrar un video de esas cosas. Se han multiplicado hasta límites insospechados. Las imágenes enseñan como miles de ellos, y tiemblo al decir miles, están juntos caminando por las calles libremente. La policía no puede detenerlos, el ejercito tampoco, pues muchos de ellos son contaminados al instante.

Estoy solo, tengo miedo de no poder salir de aquí, y tengo mucho más miedo de convertirme en uno de esos seres. Apago la televisión y me tumbo en el sofá, tengo que prepararme una tila porque el corazón me va a cien por hora, no puedo aguantarlo más.

…..

Ya he vuelto. He estado revisando la despensa y solo me quedan productos enlatados y conservas a punto de caducar, necesito trazar un plan enseguida o cuando mi comida se acabe, estaré demasiado débil para salir de aquí.

Si junto todo lo que sé sobre ésos seres tal vez consiga eludirlos lo suficiente para alejarme de ésta tierra maldita. Por lo que he visto son seres lentos y con muy poca o ninguna inteligencia, se alimentan de los demás y los persiguen hasta que consiguen destruirlos completamente o convertirlos en uno de los suyos. Con un poco de suerte podría evitarlos.

Esta noche ha sido horrible, los gritos tras mi ventana eran ensordecedores y no han hecho sino multiplicarse por la mañana, hay coches pasando a toda velocidad, serán de los pocos supervivientes que quedaban intentando huir. Si hubiera sido rápido tal vez estaría saliendo con ellos.

Lo he decidido, he preparado mi mochila con todos mis víveres. Me he puesto la ropa más cómoda que tengo y estoy preparado para salir. La pequeña bombilla de mi pasillo parpadea haciéndome temblar y sudar de miedo, pero no puedo seguir aquí ni un segundo más.

Como escuchando mis temores, empiezan a golpear la puerta con fuertes puñetazos, la rasgan destrozándose las uñas y escuchó sus gemidos lastimeros desde donde me encuentro. Estoy apenas a dos metros frente a los monstruos pero no pueden morderme, todavía no.

….

Han pasado dos días y la puerta no ha dejado de sonar. Mis planes de huir se han esfumado y ya solo me queda una opción, abrirles y salir corriendo tan lejos como me lleven las piernas. Sus voces se clavan en mis oídos, ahora están en la calle y en mi puerta, no puedo soportarlo más, siempre igual, vota me a mi; no no, vótame a mí.

Malditos zombis….